En el vídeo para web: calidad Y compresión


Muy a menudo oímos hablar de la importancia del famoso bitrate, pero… ¿qué es el bitrate? El bitrate determina la cantidad de bits de información que contendrá nuestra producción en un segundo.

Y os estaréis preguntando…¿eso qué implica? Implica que cuanto mayor sea el bitrate, más calidad tendrá el archivo resultante, pero a la vez, mayor será también su tamaño.

Entonces, ¿qué bitrate deberemos escoger? Se escogerá el máximo bitrate posible, siempre teniendo en cuenta las limitaciones propias del soporte de destino donde se vaya a reproducir nuestra producción. Por ejemplo, conociendo que la capacidad de un DVD estándar (DVD-5) es de 4,7 Gb, si queremos almacenar una película de, pongamos, unos 90 minutos, jamás podremos superar un bitrate de 8,7 Mbps, puesto que nos generaría un archivo de dimensiones superiores a la propia capacidad del disco óptico. Generalmente, se suelen escoger bitrates de hasta 5 Mbps para producciones de DVD.

Y yendo a lo que aquí nos incumbe, ¿cuál es el bitrate apropiado para un vídeo para web? El bitrate de un vídeo para web lo determinará:
  • en primer lugar, la propia resolución de la producción, es decir, el número de píxeles de cada fotograma del vídeo. Una mayor resolución requerirá más bits de información para cada imagen, en cada segundo,
  • también influirá la velocidad de transmisión de bits del proveedor de Internet del espectador. Conociendo que actualmente se están ofreciendo velocidades de transmisión de datos de 6 Mbps, no tendría sentido crear un archivo para ser visto por Internet, con un bitrate de 8 Mbps,
  • y la propia capacidad del servidor que lo aloje. Por ejemplo, YouTube, el sitio web de referencia para compartir vídeo, tiene su propio conversor flash implementado que automáticamente limita mucho el bitrate de cada archivo que se sube al servidor.

Otro tema: ¿Realmente se ve Alta Definición en un vídeo para web? Es importante no confundir el término “Alta definición” (HD) con el de “Alta calidad” (HQ) que empieza a circular por la red. Las condiciones sine qua non para que un vídeo colgado en una web pueda ser visto en Alta Definición, son las siguientes:
  • Es necesario que el archivo de vídeo haya sido creado a una resolución de fotograma de 1920x1080 píxeles,
  • es necesario también que el espectador disponga de un monitor capaz de reproducir una resolución de 1920x1080 píxeles,
  • además, el espectador debe disponer de un equipo capaz de procesar el volumen de datos de un archivo de vídeo en alta definición, sin pérdida de fotogramas, y
  • también se recomiendan bitrates de entre 7 y 10 Mbps para la codificación de vídeos en Alta Definición, cifras difícilmente alcanzables con las actuales conexiones básicas a Internet.

Si una de estas cuatro premisas falla, no podemos decir que estamos viendo vídeo en alta definición, aunque sí un vídeo de alta calidad, que es un término más genérico.

y, ¿qué son, y qué papel juegan los códecs de vídeo?

En Europa, cada segundo de una película, contiene 25 fotogramas, y si hablamos de definición estándar, cada fotograma, de cada segundo de una película, contiene más de 400.000 píxeles. Haciendo cuatro números nos damos cuenta de que, sin compresión, pocos serían los ordenadores capaces de procesar archivos de vídeo.

Los códecs (codificador-decodificador) definen normas o especificaciones acerca de cómo se debe proceder al comprimir datos digitales, en función del formato o soporte de destino de cada producción. Todo vídeo digital creado para su difusión ha sido codificado mediante un determinado códec de compresión. En función del ámbito de difusión de un audiovisual, su productor usará un códec de vídeo u otro.

Los vídeos para web generalmente se codifican en formato Flash Vídeo (con extensión Flv) o en formato H.264. Las actuales versiones de Flash usan el códec On2VP6 para comprimir vídeo, y el formato H.264 está basado en el estándar Mpeg-4.

En resumen, ¿cómo ajustamos la balanza entre calidad y compresión para conseguir el equilibrio perfecto?

Esa es la pregunta del millón. Es muy difícil determinar, a modo de receta, los mandamientos que debe cumplir todo vídeo para web, que garantizarán la máxima calidad posible, puesto que cada proyecto tiene unos requerimientos técnicos particulares. A modo de resumen os comentamos que:

En Atractium trabajamos desde el inicio de la cadena de producción (en el rodaje), a la mayor resolución posible (formatos HDV). De ese modo, siempre estamos a tiempo de reducir tamaños de fotograma, en caso de que se considere oportuno.

También nos planteamos quién es el espectador potencial del vídeo de cada uno de nuestros clientes, cuáles se prevé que sean los accesos a Internet y sus velocidades de transmisión, y por supuesto, cuál es la capacidad y velocidad del servidor que alojará cada vídeo.